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Sagrado Corazón de Jesús, médico de las almas y de los cuerpos, hoy primer viernes del mes nos congregamos en la Capilla del Instituto Oncológico Nacional Doctor Juan Demóstenes Arosemena para realizar la consagración de la institución, su misión y a todas las personas que forman parte de ella, elevando nuestra mirada al corazón abierto de Cristo, fuente inagotable de amor, misericordia, esperanza y consuelo.

Con humildad presentamos a tu Sagrado Corazón a nuestros pacientes, que luchan con valentía en medio de la enfermedad; a sus familias, que los sostienen con amor y esperanza; y a cada uno de los colaboradores que, desde su vocación de servicio, entregan lo mejor de sí para aliviar el sufrimiento y proteger la vida.

Te consagramos este Instituto para que sea siempre un lugar donde la excelencia científica y la calidez humana caminen unidas. Que cada diagnóstico, cada tratamiento y cada decisión estén iluminados por la sabiduría, el respeto por la dignidad humana y el compromiso con el bien integral de cada persona.

Haz que la humanización sea el sello de nuestro servicio. Que nunca olvidemos que detrás de cada expediente hay un rostro, una historia, una familia y un corazón que necesita ser escuchado, comprendido acompañado y amado. Que cada palabra, cada gesto y cada acción transmitan acogida, respeto, misericordia y esperanza.

Bendice a los médicos, enfermeras, técnicos, administrativos, personal de apoyo, voluntarios, directivos del patronato y autoridades. Renueva en ellos la alegría de servir, fortalece su vocación y haz que encuentren en ti la fuente de la compasión, la fortaleza, la sabiduria y la entrega generosa.

Mira con amor a quienes hoy atraviesan el dolor, la incertidumbre o el miedo. Sé consuelo para quienes sufren, fortaleza para quienes se sienten cansados y esperanza para quienes buscan un nuevo amanecer. Que nadie se sienta solo, porque tu Sagrado Corazón permanece siempre abierto para acoger y sanar.