“Salvar vida, está en tus manos, únete, lávate las manos”
La higiene de manos es la forma más sencilla y eficaz que todos tenemos para evitar la propagación de las infecciones que se transmiten a través del contacto, que se asocian a la atención sanitaria (IAAS), y de esa manera frenar la transmisión de microorganismos multirresistentes.
Cuando hablamos de infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) nos referimos a aquellas infecciones que el paciente puede contraer como consecuencia de la asistencia o atención recibida en el área hospitalaria.
Estas infecciones se pueden transmitir de múltiples maneras (vía respiratoria, digestiva, por contacto), pero la vía más frecuente de transmisión es por contacto a través de las manos de los profesionales sanitarios, familiares, acompañantes, visitantes en general (manos contaminadas que no han sido lavadas correctamente).
Entre los problemas que originan las infecciones asociadas a la atención en salud (IAAS) se encuentran: un aumento de las estancias hospitalarias, discapacidad a largo plazo, mayor resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos, costos adicionales tanto para el propio paciente como para el sistema sanitario, y muertes innecesarias.
Los estudios han mostrado que lavarse las manos puede prevenir 1 de cada 3 enfermedades diarreicas y 1 de cada 5 infecciones respiratorias, como el resfriado o la influenza (gripe).
¿Cuándo lavarte las manos?
El contacto con otras personas, superficies y objetos a lo largo del día hace que se acumulen gérmenes en las manos. Puedes infectarte con estos microorganismos al tocarte los ojos, la nariz o la boca, o trasmitirlos a otras personas. Si bien es imposible que las manos no tengan gérmenes, lavárselas con agua y jabón con frecuencia puede ayudar a limitar la transferencia de bacterias, virus y otros microbios.
Siempre lávate las manos antes y después de hacer lo siguiente:
· Preparar y comer alimentos.
· Tratar heridas o cuidar de un enfermo.
· Tocar un objeto o una superficie que otras personas tocan con frecuencia, como los barandales de las camas, las paletas, las perillas de las puertas, las mesitas de noches entre otros.
· Entrar o salir de un lugar público.
· Colocar o quitar lentes de contacto.
· Usar el inodoro, cambiar un pañal o limpiar a su paciente que usó el inodoro.
· Tocar un animal, alimentos para animales o desecho animal.
· Sonarse la nariz, toser o estornudar.
· Manipular basura.
· Manipular alimentos.
· Adicional, lávate las manos cuando tengas suciedad visible.
| “SALVAR VIDAS ESTÁ EN TUS MANOS, ÚNETE Y LÁVATE LAS MANOS” |
Licda. Ana Cavalli – IAAS





